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MSc. Nut. Mishel Medina Tapia
Nutricionista- Dietista

La protección de la salud cognitiva después de los 60 años no depende de un "alimento milagroso", sino de un patrón alimentario que reduzca la inflamación sistémica y el estrés oxidativo. La evidencia sugiere que la adherencia a patrones como la dieta mediterránea se asocia con una mejor salud cognitiva en el adulto mayor (Aridi et al., 2017) en base a estas tres recomendaciones:
1. Los Pilares de la Neuroprotección:
Para mantener la plasticidad neuronal y la memoria de trabajo, es fundamental priorizar estos grupos basados en el protocolo MIND (Intervención Mediterránea-DASH para el Retraso Neurodegenerativo):
Vegetales de hoja verde: Son la fuente principal de vitamina K, luteína y folato como la espinaca, acelga, berros, kale o col rizada y hojas como el nabo o la remolacha. Por lo que es importante el consumo regular de estas hortalizas que ayudan a ralentizar el declive cognitivo relacionado con la edad (National Institute on Aging [NIA], 2021).
Frutos rojos: Las antocianinas presentes en arándanos, frambuesas, frutillas y mortiño protegen las células del daño oxidativo. Según el estudio original de la dieta MIND, estas son las únicas frutas con un impacto preventivo estadísticamente significativo contra el Alzheimer (Morris et al., 2015).
Grasas Saludables: El cerebro requiere ácidos grasos para la integridad de sus membranas. El uso de aceite de oliva virgen extra, aceitunas, aguacate y el consumo de nueces aportan polifenoles esenciales para la función sináptica de las neuronas (Sexton et al., 2020).
2. Protocolo de Implementación Semanal:
Una dieta preventiva se construye con hábitos sostenibles, enfocándose en la frecuencia de ciertos alimentos (Morris et al., 2015):

Frecuencia | Alimentos Recomendados | Acción en el Cerebro |
Diario | Cereales integrales (3 porciones) y hojas verdes:
| Suministro constante de glucosa y antioxidantes. |
Días alternos | Nueces y legumbres:
| Reducción de la inflamación vascular. |
2 veces por semana | Proteína magra, lácteos y derivados fermentados:
| Reparación de tejidos sin exceso de grasas saturadas. |
1 vez por semana | Pescado azul (rico en Omega-3):
| Aporte de DHA para la estructura neuronal. |
3. Consideraciones y Restricciones:
El exceso de grasas saturadas y azúcares refinados promueve la inflamación. Se recomienda limitar el consumo de mantequilla, quesos maduros y alimentos ultraprocesados (Bebidas azucaradas, embutidos, snacks empaquetados, bollería industrial y comidas instantáneas), ya que su ingesta elevada se vincula con un mayor riesgo de deterioro neurodegenerativo (Morris et al., 2015; Sexton et al., 2020).
Referencias Bibliográficas
Aridi, Y. S., Walker, J. L., & Wright, O. R. (2017). The Association between the Mediterranean Dietary Pattern and Cognitive Health: A Systematic Review. Nutrients, 9(7), 674. https://doi.org/10.3390/nu9070674
Morris, M. C., Tangney, C. C., Wang, Y., Sacks, F. M., Bennett, D. A., & Aggarwal, N. T. (2015). MIND diet associated with reduced incidence of Alzheimer's disease. Alzheimer's & Dementia, 11(9), 1007–1014. https://doi.org/10.1016/j.jalz.2015.04.011
National Institute on Aging. (2021). Diet and Prevention of Alzheimer's Disease. U.S. Department of Health and Human https://www.nia.nih.gov/health/diet-and-prevention-alzheimers-disease Services.
Sexton, C. E., Foster, S. C., & Bates, T. (2020). Nutritional interventions for cognitive health in older adults. The Lancet Healthy Longevity, 1(3), e102-e110. https://doi.org/10.1016/S2666-7568(20)30015-X



















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