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Thais Madero
@soycuidador

Soy cuidador familiar, hace tiempo entendí que esta debía ser mi presentación ante el mundo, no solo como un rol, sino como una identidad forjada en el amor y la entrega. Mi camino comenzó cuidando a mi madre, diagnosticada con Alzheimer desde hacen unos 12 años y en ese proceso, he descubierto una realidad que suele permanecer en la sombra, la soledad del cuidador.
El diagnóstico de mi madre llegó después de perder trágicamente a mi hermano. Por ello, sumergida en mi duelo, no lograba percibir esos cambios de personalidad que luego llamaron mi atención: desinhibición, alteraciones conductuales y olvidos recurrentes de hechos y costumbres. Tras acudir a varios especialistas, escuché la palabra 'Alzheimer' y comprendí que su conducta no era producto de la tristeza, sino de un daño neuronal.
Al buscar información, entendí que, aunque no podía curarla, sí podía ayudarla a tener calidad de vida. Por eso creo fielmente en la alimentación saludable y la terapia cognitiva constante. El día a día me ha hecho reflexionar: ella no es mi hija, es mi madre enfrentando un deterioro cognitivo.
Por esto inicialmente compartía mi experiencia con la meta de educar sobre el trato digno hacia los pacientes con demencia. Sin embargo, en el trayecto, mi enfoque dio un giro sutil pero profundo: me di cuenta de la ignorada soledad del cuidador familiar. Mi misión se transformó en un apoyo directo hacia esa persona que entrega su vida entera al cuidado de un ser amado.
¿Por qué existe la soledad en el cuidador?
La soledad del cuidador no es un sentimiento infundado; nace de raíces complejas:
El abandono: En muchas ocasiones, el cuidador se queda solo ante la falta de presencia de otros familiares y la indiferencia de la sociedad.
El aislamiento autoimpuesto: A veces nos aislamos como respuesta a la falta de empatía externa ante el torbellino de emociones que vivimos a diario.
La falta de comprensión: Suelo decir que solo otro cuidador puede entenderme de verdad, porque vive situaciones parecidas, y en ocasiones, idénticas a las mías.
El conocimiento como herramienta de autocuidado
Es vital aprender sobre la enfermedad para cuidar con amor, dedicación y compromiso. Pero el conocimiento no solo debe aplicarse al paciente. Es imperativo entender una regla de oro: para cuidar, debemos cuidarnos.
En este contexto nace "Entre Cuidadores", un grupo de apoyo digital diseñado para que la experiencia compartida nos sirva de espejo y refugio. Somos un poco más de 200 cuidadores que desde nuestras vivencias nos acompañamos creando un lazo fraterno y familiar.
En este espacio aprendemos que:
No es personal: Las reacciones y comportamientos difíciles del paciente son parte del deterioro neurológico y no un ataque hacia nosotros.
Somos prioridad: Nuestra estabilidad física, espiritual y emocional es la base fundamental de todo el proceso de cuidado.
No hay juicio: Es un lugar donde expresarse sin temor a señalamientos.
Un mensaje para ti
Me dirijo a ti, cuidador familiar, que quizás hoy te sientes solo, triste o incomprendido. Quiero que sepas que no tienes que cargar con todo el peso en silencio. Existen comunidades y grupos de apoyo donde tu voz es escuchada y validada.
Recuerda: Un álbum de fotos, el aroma de la cocina o el ritmo de un baile improvisado. Escuchar con amor la misma historia de siempre y celebrar la vida sin motivo aparente... Esa es la terapia cognitiva que realmente transforma. Según mi experiencia, en esos pequeños gestos familiares es donde ocurre la verdadera conexión.



















Excelente mensaje! Muchas veces como cuidador nos aislamos pero en parte es producto de la falta de empatía por el medio exterior sin embargo, tenemos la responsabilidad de "cuidarnos a nosotras mismas" y hay maneras de mantenernos socialmente activas, así como mencionas el apoyo a través de grupos y comunidades afines. Somos seres sociales.