La voz del Adulto Mayor - Por: María del Carmen Albuja


VOZ DEL ADULTO MAYOR

Por: María del C. Albuja


LAS ESTACIONES DE LA VIDA


Las estaciones de la VIDA van cambiando, de repente nos encontramos en los " años dorados", hermosos como el Otoño y en poco...nos llegará el invierno. Cada estación del año tiene su belleza singular y así es debe ser nuestra existencia.



En nuestra mente y corazón está encontrar el disfrute en cada una. A veces nos pueden quejar dolencias, limitaciones por el paso de los años. ¿Cómo combatirla? con la mejor receta que no cuesta ni médico, ni botica: con humor y amor. Llegar a esta fórmula requerirá un trabajo en nosotros mismos, las 3 As ACEPTACIÓN, AMOR Y ALEGRÍA.


Aceptando lo que nos toca vivir, disfrutamos sin razón alguna. Sazonando todo esto con buena actitud, con humor, con la risa franca, la carcajada. Además el AMOR como fuerza vivificante que todo lo mueve; la ternura, el esmero por el ser amado y los demás.


No permitamos que el cansancio o el hastío que esta larga pandemia sin fecha de caducidad, nos agobie. Para esto tenemos que encontrar, como en la parábola de los talentos, aquello, eso: lo mejor de nosotras mismas, no enterremos en un hoyo ese talento, al contrario debemos duplicar lo, centuplicarlo.


"Para eso es necesario permanecer: ACTIVAS, PRESENTES Y VIGENTES. Activas en el trabajo y metas que nos propongamos.Presentes, en el " aquí y en el ahora", recordando el pasado como parte de nuestra historia, pero no lamentándose porque ya se fue. Vigentes estando a la vanguardia de lo que pasa en el País y en el mundo."

La pandemia ha sido ha sido una oportunidad de aprendizaje y de utilización de nuestros recursos creativos. Por ejemplo seguir algún curso por vía Zoom, perdiendo el miedo a la computación y aprendiendo. Lo estamos haciendo de Historia, la clase va más allá del tiempo del expositor porque nos mueve a investigar, leer, releer, recordar lo aprendido , armando de esta manera el rompecabezas de nuestros conocimientos.


Es importante ejercer la CARIDAD, con quienes más lo necesitan, no sólo en lo que se refiere a lo económico, sino el acompañamiento a distancia. Vivimos una época en que la soledad es a veces una mala consejera. Obsequiemos nuestro tiempo de forma positiva. Termino con una frase del Papa Francisco: NO SIRVE PARA VIVIR EL QUE NO VIVE PARA SERVIR


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