Testimonios de Cuidadores

TESTIMONIOS DE CUIDADORES


Por Lorena Larrea



El Alzheimer de Carmen Lascano me enseñó que hay que darse al ser querido hasta que duela. El Alzheimer te enseña un Camino de Amor, porque a pesar de que esta enfermedad rebasa el entendimiento, nunca dejan de sentir amor, nunca dejan de decir un te quiero o darte una sonrisa, el Amor no se Borra hasta el día de su muerte o eso es lo que yo viví con Carmen hasta el final.


Carmen usó la sonda vesical por la infección de vías urinarias desde Julio de 2017 que ingresó al Hospital hasta diciembre del 2017 que ya estuvo en casa, por gracia de Dios, la ayuda médica y la dedicación de Claudia la auxiliar, se logró retirar la sonda y se terminaron las infecciones. Esto marcó una nueva etapa en su vida, el permanecer con la familia, le devolvió la vida a pesar del Alzheimer y la invalidez.


Contrario a lo manifestado por el Dr. Perón, Geriatra del Hospital San Juan de Dios, que Carmen no tendría mucho tiempo de vida, ella se recuperó en casa, en su lenguaje a veces difícil de entender, conversaba, se reía, hacía pequeñas actividades con juegos didácticos, lana, pinturas y también tuvo crisis de agresividad y miedo. Mientras en el turno de Claudia, la auxiliar colombiana, estaba parlanchina y despierta, al día siguiente, con la otra auxiliar, estaba apagada y enojada, poco a poco fuimos dándonos cuenta, que el estado de ánimo era oscilante al trato de la auxiliar, mientras mayor delicadeza y control tenía la auxiliar, más tranquila estaba ella.


Cuando el trato de la auxiliar era malo, el desequilibrio era tan evidente, que se alteraba tanto que nos costaba mucho estabilizarle, así aprendimos a darnos cuenta, que la auxiliar no funcionaba. Las crisis de miedo, de pánico que experimentó, logramos controlarlas con ayuda espiritual y cambiando la persona que las provocaba.


La vida familiar giraba en torno a Carmi, ella era el centro de atención de todos, era la niña pequeña que necesitaba atención y cariño, siempre compartimos los almuerzos o las meriendas con ella, estábamos acostumbrados a las travesuras que hacía, muchas veces nos quitaba el mantel de la mesa, las cosas caían y ella se reía al ver nuestras caras, yo la retaba y le decía que eso no se hace, que eso es de niñita malcriada, ella se disculpaba y prometía portarse bien. Pero esto no enojaba a nadie en casa, teníamos que estar atentos, no poner nada en la mesa hasta que todos estuviéramos sentados.


En los almuerzos, Carmi decía muchas veces ya viene Papá y competía con Karen por la atención de Diego, Karen pícaramente le decía no es tu Papá, es mi Papá, solo mío, mío y Carmi le refutaba diciendo es mío también. La vida hizo que volviéramos a tener una pequeñita en casa, porque nuestra actitud se volvió empática con la vejez.


En las reuniones familiares, Carmi era la primera en estar lista, tenía un lugar para ella, disfrutaba de la familia, de los festejos de cumpleaños, de los domingos de parrillada, de la cena navideña, de los regalos, esas pequeñas cosas hacían llevadera su vida, cuando estaba ya cansada, la poníamos en su camita y se quedaba dormida como un bebe en tranquilidad y paz.


La impotencia al ver a Carmi invalida, la crisis provocada por el Alzheimer, la falta de calidez en la auxiliar de turno me generaba un fuerte desgaste emocional, porque era imposible evitar el dolor y el miedo que ella sentía. Cuando de pronto la escuchábamos gritar diciendo, ahí está una bruja me va hacer daño o esa sombra negra me ahorca, no sabes cómo reaccionar, si aumentar la medicación, llamar al médico o clamar ayuda divina. Decidí buscar ayuda espiritual, en esa etapa terminal estás más cerca de la muerte y debes caminar hacia ella en paz y confianza. El Señor puso en nuestro camino a personas de corazón generoso como Mauricio Estrella, que con su visita y oración estabilizaron a Carmen, hasta inundarle de paz y a Ana Maria Castellón y su mamá Sofía Chiriboga, que le visitaban todas las semanas con la Santa Eucaristía, que ayudo a mantener su equilibrio.


Carmen no volvió a tener crisis de pánico desde Septiembre del 2018, a su lado se sentía paz y sosiego, nos reconocía a todos. En las pocas ocasiones que tuve que salir de viaje y mi esposo quedaba a cargo de Carmi, él me comentaba que a partir del cuarto día empezaba a inquietarse, preguntaba por mí y se ponía triste, porque no me veía. Yo llegaba con regalos, pijamas calientitas de princesas, pantuflas de muñeca, ponchos abrigaditos y cuando Claudia le ponía, ella le decía esto me trajo mi guagua.


Recuerdo las tardes de películas de Claudia y Carmi con palomitas de maíz, risas y algarabía de gozo, Claudia decía esta niña grande es mi última hija, le he enseñado a comer sola, a que avise para sus necesidades, a que se vuelva autónoma, a que vuelva a hablar y se divierta y así fue, Claudia Márquez la auxiliar colombiana, fue un rayo de luz en nuestra vida.


Que difícil se nos hizo encontrar otra auxiliar con el don de servicio, en estos 4 años de fase terminal, nuestro respaldo y tranquilidad fue tener a Claudia, para el otro turno nos tocó probar 15 auxiliares con experiencias de todo tipo: la auxiliar que pasaba prendida del celular, la que ignoraba a Carmi, la esotérica que leía la foto y daba a sus clientes consulta por chat, la que tenía miedo de Carmi, la que robaba todo cuanto podía, la que nos trajo a la Policía porque la encontramos robando, la que maltrataba con moretones, la que le dejo sola a Carmi en pleno turno porque tuvo una emergencia, la que dejo que Carmi se cayera, la que clavaba la uñas en los brazos, la que traficaba con droga, en realidad.... increíble.


La salud de Carmen se iba deteriorando con el transcurrir del tiempo, en el 2019 tuvo neumonía, logramos estabilizarla en casa, para ese entonces, habíamos decidido no volverla a ingresar en un Hospital, la vida apacible en familia le regalo varios años de vida, sacarla de su hábitat en su estado terminal dejo de ser una opción, el Hospice San Camilo, Atención Especializada en Cuidados Paliativos, nos ayudo con visitas regulares de control médico e indicaciones para esta etapa final.


En 2020 Carmen se veía cada vez más frágil, dormía hasta tarde, la doctora del Hospice nos había indicado, que la dejemos dormir el tiempo que ella necesite y a pesar de que comía bien era huesito y pellejo y cada vez estaba más rígida. Le gustaba estar en su camita la mayor parte del tiempo, se la veía tranquila en paz, la lucecita se estaba apagando poco a poco.


Carmen falleció el Martes 6 de Abril del 2021 a las 7:00 pm, se le cerró la tráquea, tenía problemas para respirar, compartimos con ella la mesa hasta el jueves anterior, los días que siguieron ya no podía casi comer y se ahogaba. Estuvimos con ella los 2 días que duró la agonía, le ayudamos a irse en paz, le dijimos todo lo lindo que hizo en su vida y lo apreciada y valorada que fue siempre. Le hablamos de lo hermoso que es estar en brazos del Señor, oramos todos junto a ella, le abrazamos y le dijimos cuanto la amábamos y lo grande que ella es en nuestras vidas, se fue en nuestros brazos.


El vacío de su partida duele, pero mi alma está en paz, porque sé que cumplí con mi deber de hija, ella lo dio todo por mí y yo pude contribuir a ese amor y abnegación, en los momentos más difíciles de su vida, en su vejez, en su enfermedad, en su hora de Cruz, en esa hora de Fidelidad.