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La Voz del Adulto Mayor


William Utermohlen



En 1995, a la edad de 61 años, fue referido al Grupo de Investigación en Demencias del Instituto de Neurología del University College de Londres para ser evaluado por posibles problemas cognitivos. Según su esposa, Patricia, los síntomas de William comenzaron aproximadamente cuatro años antes, cuando empezó a tener dificultades para abrocharse el cuello de la camisa. Además, Patricia notó problemas en la gestión del dinero, pérdida de memoria y deterioro en sus habilidades de escritura. William se mostraba triste, deprimido y desconectado, sin prestar atención a su entorno. Durante la evaluación, se observó un deterioro moderado en múltiples áreas relacionadas con su cognición, y una resonancia magnética reveló una atrofia cerebral generalizada. A los 65 años, William Utermohlen fue diagnosticado con probable enfermedad de Alzheimer. Evaluaciones posteriores indicaron un deterioro cognitivo progresivo y una atrofia generalizada en su cerebro.


Desde su diagnóstico, la mayoría de la obra artística de William Utermohlen se enfoca en la creación de autorretratos, un género que había explorado a lo largo de su carrera y que requería un esfuerzo de autoobservación. Estos autorretratos, realizados entre 1995 y el año 2000, ofrecen una especie de "registro" de la evolución de su enfermedad, permitiendo analizar los cambios en su estilo pictórico. Además, ofrecen la oportunidad de intentar comprender cómo experimentó y vivió su enfermedad. Un autorretrato creado en 1967 puede servir como referencia para apreciar sus habilidades artísticas, su precisión, expresión emocional, originalidad y, en última instancia, la calidad de su trabajo creativo antes de que la enfermedad lo afectara. Sin embargo, con el tiempo, se puede observar el deterioro degenerativo causado por la enfermedad. Las formas y los colores se vuelven extraños y sin relación, perdiendo la calidad artística que lo caracterizaba.





En uno de sus últimos retratos, en 2002, Utermohlen optó por usar lápiz debido a las dificultades para manejar pinceles y acuarelas. En esta obra, ya no es reconocible; es un rostro sin identidad, reflejando la pérdida total de formas y colores. Es un dibujo que carece de alma, donde se percibe el esfuerzo del artista por recordar cómo solía ser, pero el Alzheimer lo dificulta. En 2007, a la edad de 73 años, Utermohlen dejó de pintar definitivamente.


Su legado cultural es de gran significado, ya que ilustra cómo esta enfermedad borra gradualmente los recuerdos y la memoria de una persona, incluso hasta el punto de que ya no se reconoce a sí misma. Además, varios investigadores y científicos han examinado estos grabados para estudiar cómo esta enfermedad puede afectar a diversos pacientes y cómo afecta a las diversas funciones neuronales del cerebro.


Tomado de: Autorretratos de un pintor con Alzheimer. (s/f). Intramed.net. Recuperado el 25 de marzo de 2024, de https://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoid=77582


 













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