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La Importancia de una buena nutrición para prevenir el Alzheimer o demencias similares

ENTREVISTA

Ntc. Paula M. Salazar L.

Nutricionista Clínica

Dr. Roger E. Riofrio P.

Cirujano General

Se ha demostrado, científicamente, que la Enfermedad de Alzheimer presenta factores de riesgo relacionados con la edad, los antecedentes familiares y la genética, factores que no son modificables, sin embargo, se sugiere que existen factores que, si se pueden cambiar, previniendo o disminuyendo el riesgo de padecer algún tipo de demencia, entre ellos la Nutrición.




1. ¿La nutrición tiene alguna relación con el Alzheimer?


Hoy en día, se ha llegado a la conclusión que la nutrición se encuentra estrechamente ligada con varios estados patológicos, entre ellos enfermedades neurológicas como la enfermedad de Alzheimer, uno de los tipos de demencia más comunes. Esta enfermedad, regularmente, está asociada al envejecimiento, sin embargo, no es una condición que se pueda considerar normal o como parte del proceso de envejecimiento.

En múltiples estudios se ha demostrado que el riesgo de deterioro cognitivo se puede reducir con modificaciones en los hábitos alimentarios y un estilo de vida saludable. Dentro de las intervenciones nutricionales que se han realizado, se recomienda incluir alimentos y suplementos que contengan antioxidantes, vitaminas del complejo B, vitaminas D, E y C, ácido fólico, ácidos grasos, omega-3, cafeína y probióticos.

Además, es importante mantenerse físicamente activo y llevar un control adecuado de las enfermedades crónicas no transmisibles, como diabetes, hipertensión arterial, obesidad, etc.


2. ¿Qué papel tienen los antioxidantes en la nutrición y el Alzheimer?


Los radicales libres son sustancias oxidativas que pueden causar un daño significativo al tejido del cerebro, mientras que los antioxidantes son sustancias que neutralizan sus efectos nocivos. El consumo regular de alimentos ricos en antioxidantes, como frutas y vegetales, tienen un efecto positivo en la disminución de estos radicales libres.

Dentro de los antioxidantes podemos encontrar a la vitamina E (tocoferol), vitamina C, provitamina y vitamina D3, vitamina A, carotenoides, glutatión, cisteína, creatinina, coenzima Q10, polifenoles y antocianinas. También, es necesario mencionar que algunos micronutrientes como el selenio, zinc y cobre colaboran con los procesos enzimáticos de los antioxidantes.

Estos antioxidantes son muy fáciles de consumir a través de alimentos como frutas (moras, azules, arándanos, fresas), vegetales de hojas (espinaca, col rizada, apio, perejil), aceites vegetales (oliva), semillas, nueces, pescados grasos como salmón, sardinas, arenques, trucha, yema de huevo, curcumina, té, cacao, manzanas, kiwi, frutas cítricas, cebollas rojas, tomates, brócoli, vino tinto, etc.


3. ¿Cómo puede afectar el complejo B y el Ácido Fólico?


La deficiencia de las vitaminas B12, B6 y ácido fólico pueden provocar una alteración en el metabolismo de la homocisteína, sustancia neurotóxica que, en niveles elevados y sin un procesamiento adecuado, puede causar daños en las arterias y presentar un alto riesgo para formar coágulos, incrementado las probabilidades de presentar problemas vasculares como accidentes cerebrovasculares o alteración en la función cognitiva, dañando el tejido cerebral.

Además, es importante conocer que no solo la deficiencia de vitamina B12, B6 y ácido fólico incrementan el nivel de homocisteína, el consumo de frecuente y en exceso de alcohol y tabaco también alteran sus niveles.

Las fuentes alimentarias de vitamina B12 las podemos encontrar en lácteos y carnes, la vitamina B6 se encuentra en granos integrales, legumbres, nueces y semillas, y los alimentos fuentes de folatos son los vegetales de hojas verdes, naranjas, uvas, granos.


4. ¿En qué puede afectar una dieta alta en ácidos grasos?


Una dieta alta en ácidos grasos saturados (mantequilla, helados cremosos, lácteos enteros, carnes grasosos, aceite de palma o coco) provoca alteraciones de cognición, incrementando el riesgo de enfermedades neurológicas u otras afecciones como enfermedades cardiacas, sin embargo, una dieta alta en ácidos grasos monoinsaturados y polinsaturados, especialmente omega 3 (ALA, DHA, EPA), disminuye el riesgo de alteración de las células cerebrales, previniendo el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer.

También, el consumo de ácidos grasos monoinsaturados optimiza la función del páncreas, mejorando los niveles de glucosa e insulina, situación que en desequilibrio provoca un envejecimiento acelerado de las células cerebrales.

Los ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados los podemos obtener de alimentos como aceite de oliva, aguacate, aceite de colza, avellanas, maní, almendras, pistachos, pescados (salmón, sardinas, arenques, trucha, atún) y mariscos.


5. ¿Es recomendable el consumo de cafeína?


La cafeína es una sustancia estimulante para el sistema nervioso central, que mejora la actividad cerebral, disminuyendo el riesgo de deterioro cognitivo. Un consumo frecuente de alimentos ricos en cafeína mejorará la concentración, el estado de alerta y conciencia, las funciones de movimiento e incluso el estado físico.

Existen varias fuentes alimentarias de cafeína como café, cacao, guaraná, yerba mate, té y más de 60 especies de plantas, que son añadidas a bebidas energéticas, sin embargo, su consumo de forma natural siempre será el más recomendado.


¿Pueden los probióticos ayudar en una buena nutrición?


El desequilibrio de la microbiota intestinal, conocida comúnmente como la “flora intestinal”, provoca alteraciones en el funcionamiento cerebral debido a ciertas sustancias secretadas por las bacterias patógenas del intestino, que no son procesadas adecuadamente, esta disfunción del intestino, además, de provocar una disminución de la función inmune, se relaciona con estados de depresión.

El consumo de alimentos o suplementos de probióticos mejora notablemente la función intestinal, disminuye el estado de inflamación y previene alteraciones de la función cerebral relacionada con el estado de ánimo y deterioro cognitivo. Además, la mejora de la función intestinal incrementará positivamente el proceso de absorción de nutrientes, evitando posibles deficiencias.

El consumo frecuente de alimentos fermentados como yogur, kombucha, kéfir, chucrut, tempeh, o suplementos probióticos, asegurará una adecuada salud intestinal y disminución de enfermedades relacionadas con alteración del estado cognitivo y demencia.


"En conclusión, es importante asegurar una adecuada alimentación y suplementación en los pacientes con riesgo o enfermedad de Alzheimer, a través de un tratamiento individualizado guiado por un profesional, para que se garantice cubrir todas sus necesidades y contribuya a mejorar su calidad de vida."

REFERENCIAS

-Enfoques dietéticos y suplementos en la prevención del deterioro cognitivo y la enfermedad de Alzheimer. DOI: 10.2174/1381612822666151204000733

-THE ROLE OF NUTRITION IN ALZHEIMER'S DISEASE. https://doi.org/10.32394/rpzh.2021.0154 Rocz P

-Escott, S. Nutrición, diagnóstico y tratamiento. Enfermedad de Alzheimer y demencias. Wolters Kluwer. 2016; 235-239 (España).


 













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