Entrevista a Iván Vallejo - Por: Bernarda Ortiz Agencia BOA


Entrevista

Por: Bernarda Ortiz

Agencia BOA


"En mis genes vino la pasión por las montañas"


Tuvimos la oportunidad de entrevistar a Iván Vallejo, luego de su ascensión número 274 al Cotopaxi junto a TASE. El alpinista ambateño es el primer ecuatoriano que alcanzó la cima del Everest. Más de 45 años de escalar montañas le han dejado a Iván una serie de logros personales y el compromiso de compartir sus conocimientos con nuevas generaciones de montañistas.


¿Cómo vinculas la salud física y la salud emocional con la práctica del deporte?


Hay un nexo muy fuerte, un hilo conductor entre la práctica deportiva, la salud física y la salud emocional; están completamente ligados. El deporte te trae beneficios inmediatos, a mediano y a largo plazo. Acabo de entrenar y tengo beneficios en ese momento, las endorfinas, la euforia que me genera el deporte, eso se va a acumulando como en una cuenta de ahorros para una vida más plena. No me refiero a la práctica deportiva profesional, me refiero a la práctica deportiva amateur.


¿Cuándo es el mejor momento para empezar a ejercitarse?


Cualquier momento es el mejor momento para empezar a hacer deporte, el cuerpo te lo va a agradecer siempre. Porque como te comentaba, el beneficio en tu salud física, emocional y espiritual se acumula.


¿Cómo se vuelve la práctica de ejercicio un hábito?


Como con cualquier hábito que quieras instaurar en tu vida, el paso previo es que conozcas y reconozcas los beneficios que te trae, caso contrario cualquier excusa te va a servir para escaparte; eso se aplica a todo en la vida. La belleza del ejercicio es que sus beneficios son palpables al instante. Entonces, ¿por qué no apostarle todos los días a algo que te genera bienestar?


¿Cómo llegó a ti la pasión por el montañismo?


A la conclusión que he llegado es que ya vino en mi genética la pasión por las montañas. Cuando a los ocho años vi completamente despejado el Tungurahua, me cautivó y nadie me había llevado a la montaña. Ese primer enamoramiento se consolidó cuando a los doce años subí por primera vez al Iliniza Norte. Ahí supe que quería hacer eso toda la vida.


De niño no sabía qué la palabra para describir lo que sentía era pasión, simplemente me entregaba. La vida debe contener un componente de pasión, a todo nivel, cuando haces las cosas con apasionamiento te sientes bien y el resultado del producto que presentas es notable.


¿El montañismo es un deporte que se practica en solitario o se lo hace en equipo?


A mí lo que me encanta del montañismo es que es un deporte que pasa de lo gregario a lo individual, en un instante. Obligatoriamente el montañismo es en esencia gregario, porque por seguridad te atas a la cuerda de tu compañero y otro compañero se ata a la tuya, más gregario que eso no puede ser. Pero hay momentos en los que estás subiendo, momentos en los que no hay mayor riesgo, en los que estás en un viaje interior. Mi deporte es precioso porque tiene ambos escenarios.


¿Alguna vez te has paralizado ante un desafío en la montaña?


La presencia del miedo es totalmente necesaria, es una emoción creada para la supervivencia. Sin embargo, el miedo no debe paralizarte, debe espabilarte, para que mires a tu alrededor y encuentres esas herramientas que te ayuden a salir del peligro. El miedo puede ser muy útil para la prevención, pero no debe detenerte.


¿Cómo es la preparación emocional para subir una montaña?


Obligatoriamente debe existir una preparación emocional, psicológica y física para escalar una montaña. Hay que entrenarse en la práctica del manejo de las emociones. En el caso de que tengas un mal manejo de emociones, hay dos escenarios, en el que sabes que tú solo las puedes controlar o que necesites a tu entrenador, a tu mentor, una presencia muy valiosa para guiarte en el manejo de lo que estás sintiendo.


¿Qué sientes cuando alguien a quien has preparado corona una cumbre?


Cuando terminé mi proyecto de los 14 ochomiles, el siguiente proyecto que creé fue “Somos Ecuador”, cuyo objetivo fundamental fue preparar a las nuevas promesas de jóvenes ecuatorianos del montañismo. El círculo del aprendizaje se cierra cuando tienes la oportunidad de devolver lo que has aprendido. El sentimiento de ver que tus pupilos logran sus objetivos es de plena satisfacción.


En este contexto de la pandemia, ¿Qué mensaje de motivación tienes para el manejo de nuestras emociones?


La reflexión iría por dos lados, la primera es que toda tormenta tiene tiempo de expiración, todo tiene un ciclo que se termina y esta tormenta, por hacer una analogía con la COVID-19, también se va a acabar. Ahora la pregunta es, ¿qué hago mientras dura la tormenta? Hay valores esenciales en estos momentos, primero la capacidad de recuperación frente a la adversidad, paralelamente a esto está la esperanza, esperar con optimismo a que lleguen días mejores. Esa esperanza está sostenida en la paciencia, pacientemente me cuido, pacientemente cuido a mi familia, si me dejo ganar por la impaciencia, puedo perder muchas cosas.


Para cerrar esta entrevista, quisiera saber ¿qué ha sido distinto esta vez que escalaste el Cotopaxi junto a TASE?


Esta vez que subí con TASE era mi vez número 274 y es totalmente nueva, especial y distinta a todas las anteriores. Primero, porque filmé toda la ascensión y segundo, la razón por la que estábamos ahí con mi equipo, porque esto tiene un gran valor, un gran aporte a la comunidad. Era una ascensión con un propósito de ayuda, de servicio al otro, con mi equipo gozamos de esta oportunidad.


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