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Testimonio de Cuidadores

Me quedo o me voy

Gandy Valdemar Guerrón

 

Gandy Valdemar ha vivido con su esposa que padece Alzheimer desde el 2023 y ha logrado auxiliaré las 24 horas del día. Sus responsabilidades se han duplicado, pero esto le ha ayudado a crecer, a mantener un balance entre cuerpo, mente y espíritu. Él nos comparte su experiencia a modo de narración. Gandy nos recuerda la importancia del amor y de la espiritualidad para batallar contra esta dura enfermedad.



Me da miedo, el hielo del temor entra en mis venas, el terror de la soledad inunda a mis emociones; mirar a las compañeras y amigas de mi esposa; verlas frescas, juveniles, dinámicas, a la moda. Siento en mi piel y en el aire que respiro, que todos la toman como una persona que ya no sirve. Ella y yo, hecho pedazos.

 

Antes volaba lindo como águila, mi esposa era la dueña del cielo, las montañas, los árboles, las flores, los ríos y ahora ella tiene cortadas sus alas. Tengo la ansiedad creciente. Me quedo o me voy.

 


"A pesar de mis errores y los de ella; de mis desaliños y los de ella; de mis desconceptuaciones y las de ella; viviendo con ella, conocí el amor, aprendí a amar. Compartiendo con ella conocí el trabajo, aprendí a trabajar. Estando con ella profundicé mis aptitudes y a utilizarlas."

Acepto lo que dice la ciencia; sin embargo, me aferro al amor de Dios. Digo una oración y el bien de Dios me acompaña, enseguida pienso en las cosas bonitas que con mi esposa he vivido, esos momentos dulces que los inhalé ahora tengo la oportunidad de saborearlos, de ponerles color, como poema percibirlos y profesarlos como el legado de ella, con alegría, iluminación y empoderamiento; no como nostalgia de lo que ha desaparecido, sino como semilla de amor y de enseñanza.

 

La oración me inviste con omnipotencia. La oración es la actividad más sublime de mi espíritu y es al mismo tiempo la máxima prueba de mi verdadera condición espiritual. Por lo tanto, en cada oración, descubro la condición real de mi vida espiritual cuando me examino en privado, cuando estoy a solas con el bien de Dios.

 

La oración no es el intento de lograr que Dios nos supla con un milagro, sino que es la afirmación de nuestro espíritu sumergido en la soberanía, la justicia, la majestuosidad y en el bien del Espíritu de Dios, como un ejercicio para amoldar nuestros deseos y propósitos de nuestra mente con los principios y sabidurías escritos en la Biblia.


"Estoy aprendiendo del legado de mi esposa, a utilizar mis emociones con mi cerebro, con mi mente y con mi espíritu por separado."

Mi cerebro es el centro de mi sistema neurológico, realiza las funciones vitales de mi cuerpo y genera mis sentidos, mis pensamientos, mis movimientos, mis sentimientos, mis valores y mis hábitos.


Mi mente controla los procesos de identidad que ocurren en mi sistema neurológico; controla y administra las funciones sensibles como mi percepción, mi pensamiento, mi conciencia, mi memoria, mi imaginación, mi atención, mi razonamiento, mi perspicacia, mi intelecto, mis emociones y mis habilidades. Por supuesto, también controla y administra mis funciones dañinas.

 

Mi espíritu ilumina y pone en sublime acción a mi percepción, mi pensamiento, mi conciencia, mi memoria, mi imaginación, mi atención, mi razonamiento, mi perspicacia, mi intelecto, mis emociones y mis habilidades. Y también, si me porto bien, puedo llegar a tener contacto con el bien del Espíritu de Dios para respirar y disfrutar de la verdad, del amor y el bien eterno. Mi cerebro siente una ansiedad creciente, me dice: “lárgate, huye, déjala sola a tu esposa”.

"Mi mente dice una oración y luego me aconseja: “quédate con tu esposa, te necesita”."

Cuando le digo “te amo” a mi esposa, ella me regresa a ver con una mirada dulce y dispuesta hacia lo infinito; mi espíritu se siente pagado y me ordena: “ella ha forjado tu voluntad”, “haz una oración diariamente como cuidador y como familiar”, “desenvuélvete entre cuidador y esposo”, “aprende el amor de forma diferente, más sencilla, pero más profunda con sentido de unión”, “practica discernimientos, que ella también los compartirá en su yo soy interior”, “vive ponderado, que ella también lo sentirá en su yo soy interior”, “labora por ella en el amor y en el bien de Dios”.


 









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