Prólogo

Por Verónica Faini

Gerente General Fundación TASE


Queridos Lectores:


Entre las preguntas más frecuentes que existen en la comunidad están: ¿Hace sentido hacerme una prueba genética para saber si voy a tener Alzheimer? ¿Esta enfermedad es hereditaria? ¿Se puede presentar en una edad adulta joven (50 - 60 años)? ¿Qué pasa si empiezo a presentar síntomas mientras estoy trabajando? ¿Cómo reaccionar si recibo un diagnóstico así, cómo manejaría esta situación conmigo mismo y con mi familia?


El miedo no nos deja pensar y ver con claridad muchas cosas. Además para la mayoría el Alzheimer, es “una cosa de viejos”. Vivir con miedo y evitar profundizar en enfermedades como el Alzheimer solo evita que puedas gestionar oportunamente tu bienestar y salud en formas, condiciones o entornos que podrían simplemente contribuir a retrasar cualquier deterioro cognitivo y enfermedades neurológicas.


En las personas que no tienen la enfermedad, cada pregunta atraviesa la preocupación central acerca del Alzheimer: ¿Cuán prevenible es?… solo situémonos en momentos de nuestra vida, en los que hemos tenido una alimentación más saludable y balanceada, que hemos realizado ejercicio de manera rutinaria, que hemos logrado tener un balance familia/amigos/trabajo, por ejemplo ¿Nos hemos sentido mejor? ¿Captamos más de lo qué pasa a nuestro alrededor? ¿Dormimos mejor? ¿Nos relacionamos mejor? ¿Comprendemos mejor las cosas? Por lo general, SI. La actitud, el entorno, como trato a mi cuerpo y a mi mente por supuesto que tienen un impacto en mi deterioro mental, psicológico, físico, etc.


En esta edición y en este mes hemos preparado muchos temas que pasan por estilo de vida y bienestar… si bien para muchas personas, a pesar de tener una vida activa y saludable, se le han presentado enfermedades como el Alzheimer, todo sabemos que, indudablemente el mantenernos activos, el cambiar nuestros hábitos por unos más saludables, son la mejor forma de que en esta vida nuestra “carrocería” esté en mejor estado y nuestro “motor” a punto… Lo peor que podemos hacer es no cuidarlos.


Cada día, al despertar agradezcamos por estar aquí, felicitémonos por lo que somos y démonos una oportunidad para hacer algo diferente por nuestra salud. Los hábitos no son solo el deporte y la alimentación, también son la fe, la gratitud, la solidaridad, la amistad, el positivismo, la generosidad y miles de cosas más. Empecemos cambiando preguntas básicas del día a día: en lugar de recibir a las esposas o esposos con la lista de pendientes, ¿por qué no preguntarle? “¿Cómo te fue hoy?” (Y escuchar atentamente su respuesta); en lugar de corregir a nuestros hijos, les contamos como nos fue a nosotros y les enseñamos con el ejemplo; en lugar de ignorar al vecino, le saludas; en lugar de esperar a que te llamen los amigos, les llamas para tomar un té; en lugar de gritar a los perros, los acaricias; en lugar de estar en silencio, canta en voz alta.. Cambia tu energía, con el tiempo vas a querer sumar más cambios que te harán sentir más lleno y bien en otros ámbitos de tu vida.


Esperamos que los consejos, las charlas y las herramientas que juntos vamos construyendo les sean de utilidad.


¡A cambiar la actitud con la que vivimos la vida!


Que sigan disfrutando de cada edición.


Verónica Faini



 



















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