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Me muevo, para no sentarme en el olvido

Vivimos en un mundo en el que es muy fácil acomodarse y dejar que el ejercicio y la actividad física diaria pierdan su valor. Por esta razón es importante estar alerta ya que las consecuencias pueden ser peores de las que podríamos recordar, u olvidar. El Alzheimer puede ser tratado con terapias estimulantes, no farmacológicas, entre las que se encuentra la terapia física. Hay estudios que demuestran que esta no sólo mejora la vida de la persona que lo padece, sino también la de su cuidador principal. Esto se debe a que ayuda a mejorar la salud física general, al mejoramiento de las funciones cognitivas (memoria, aprendizaje, atención), la plasticidad cerebral y, sobre todo, otorga autonomía